Gracias por llegar hasta acá, mi nombre es Nahir.
Hippona nació de una historia real.
Nació en La Matanza, en el corazón de una zona obrera del Gran Buenos Aires, entre canciones, recitales, amigos, trabajo y unas ganas enormes de vivir. También nació en un momento de incertidumbre: a los 19 años, una reducción de personal terminó con aquel trabajo de oficina que parecía ofrecer estabilidad.
Lo que siguió fue intuición.
Había una forma de vestir que me atraía, una manera de habitar la calle, la música y las historias que veía en otras personas. Y había algo que no encontraba cerca: “En mi barrio nadie vende esta ropa”. Sin saberlo, estaba haciendo mi primer análisis de mercado.
Así empezó Hippona.
Con una bicicleta, algunas prendas y muchas horas recorriendo calles, fui conociendo personas que compartían una misma sensibilidad: la música, la ropa, los recitales, los viajes, las noches largas y esa necesidad de salir a buscar algo más.
Durante estos años, Hippona creció conmigo.
Hoy, aquellas horas bajo el sol repartiendo pedidos quedaron convertidas en experiencia, en aprendizaje y también en pequeñas marcas sobre la piel que recuerdan de dónde venimos.
Creo que la ropa nunca es solamente ropa.
Es una elección cotidiana. Es lo que decidimos mostrar, lo que queremos decir sin hablar y las historias que elegimos llevar encima. Por eso nos interesa crear prendas que tengan identidad, que puedan acompañarte tanto en un día cualquiera como en una noche que termine siendo inolvidable.
Hoy Hippona combina curaduría y creación propia: selecciono prendas que sentimos que representan nuestro universo y, desde nuestro propio taller, desarrollamos piezas desde cero. Somos un equipo pequeño, con taller de costura y dos personas que forman parte de este proyecto que sigue creciendo.
Después de siete años, aquella chica de 19 que empezó repartiendo en bicicleta sigue estando acá. Con casi 30.
Con más experiencia, nuevas ideas y la misma curiosidad por encontrar algo distinto.
Porque Hippona nunca se trató solamente de vestirse.
Se trata de vivir historias.

